Milagro con Proposito
En este día empecé a escribir un mensaje con título “Trigo Falso”; pero cuando lo estaba escribiendo vino a mi mente la experiencia más importante de mi vida. Y me sentí con la responsabilidad de compartirlo. Salmos 139
Esta es mi experiencia, a la edad de 12 años vino a mi vida una enfermedad rara, y en aquel tiempo, los médicos desconocían su origen. Pero estudiaron por diferentes ángulos cualquier y toda posibilidad que les podría ayudar para encontrar una respuesta para ofrecer a mis padres. Ellos como profesionales competentes y expertos en su materia, no entendían como un cuerpo había quemado toda su sangre y aun se encontraba con vida. Aunque después de varias transferencias de sangre, mi cuerpo continuaba rechazando, y estuve bajo observación desde el momento que ingresé al hospital. Eclesiastés 3:11
Mi cuerpo se convirtió en un estudio médico total, no había parte en mí que no había sido tocado por una aguja de jeringa. Parecía un coladero para filtración de agua, y mis padres siempre se mantuvieron a mi lado. El designio de Dios era perfecto e’ inescrutable, ellos en ese momento no habían tenido un encuentro con nuestro Señor Jesucristo. Pero me cuentan que durante mi estancia allí, había un Pastor de una iglesia visitando a otro enfermo y de repente entra a mi cuarto y pide a mis padres permiso para orar por mí. Ellos cedieron y estas palabras si las recuerdo, él me dijo lo siguiente, toma esta Biblia y aprietala con tu mano cada vez que vengan a colocar una aguja en tu cuerpo y pronuncia estas palabras: ¡En el nombre del Señor Jesús! y vas a ver que no vas a sentir ningún dolor. Isaías 53:4-5
Todavía recuerdo la pequeña Biblia, era de color rojo con letras negras, y la tomaba en mi mano derecha y siguiendo las instrucciones del Pastor. Al momento que miraba que venían las enfermeras, proclamaba la autoridad de Jesús, que en ese momento no conocía más ahora si le conozco, y en verdad te digo que no sentía ningún dolor o’ molestia. Después de varios meses finalmente los médicos les dijeron a mis padres que ya no podían hacer nada por mí, y yo podía escuchar a mi madre llorar de lejos, pero por mi inocencia e ignorancia no reconocía lo que realmente estaba pasando. Los médicos continuaron e’ informaron a mis padres que esta seria la ultima transferencia de sangre que me iban a realizar. Pero en realidad era simplemente para que pudiera estar cómoda. Pues en ese momento el Pastor regresó a visitarme, pero ahora a mí, y él pide realizar oración. Y mi Padre me comentó que en ese momento él ya había tomado la decisión de seguir a Cristo. Y él le dijo a nuestro Señor lo siguiente: “Señor, yo se que Tu tienes el poder para sanar a mi hija, pero si es tu voluntad llevarla igualmente voy a dedicar mi vida a servirte”. Mateo 16:24
¡Durante la oración mi padre me comentó que él escuchó una voz audible en su oído que le dijo “Tu hija ya fue sana!” y que se oía una música angelical de fondo. ¡Y él lo dijo en voz alta mi hija fue sana! Y después de la oración, los médicos sorprendidos por los resultados, porque mi cuerpo había aceptado la sangre. Y cada día me fui sintiendo mejor, y los médicos incógnitos porque, aunque no había explicación ellos sabían que había sido un milagro. Mis padres en la primera oportunidad que hubo, asistieron a la Iglesia del Pastor para visitar y dar testimonio de mi vida, aunque yo todavía me encontraba en el hospital. Job 5:8-9
Pasó el tiempo y antes de ser dada de alta les advirtieron a mis padres que vendrían consecuencias en base de la situación médica que había vivido. Porque mi conteo de sangre era anormalmente bajo tendría que asistir al hospital cada semana para análisis de sangre. También que iba a padecer anemia, hepatitis, dolores de cabeza y que quizás la posibilidad de no poder tener familia. Mis padres escucharon, pero no hicieron comentarios, porque ellos sabían que Dios ya había hecho la obra en mí. Ellos firmaron los documentos para la salida, y a mi madre siempre le perturbó el no saber cuál fue la causa o’ porque los médicos nunca pudieron ofrecer un diagnóstico. El expediente se quedo abierto y bajo estudio.
Con el paso del tiempo, mis padres se sometieron por completo ante el servicio de Dios. Pasaron un lapso de 10 años y mi madre recibe una llamada del hospital en donde yo había estado internada. Un especialista que había estado estudiando mi archivo obtuvo una revelación de mi enfermedad, y se sintió con la necesidad de comunicarle a mis padres su logro. El especialista les comento que mi enfermedad había sido un tipo raro de Leucemia; es por eso que no podían colocarla en esa misma categoría porque jamás le habían visto. Desde ese momento mi caso fue clausurado. Josué 24:14-15
Dios me sano de Leucemia y ahora puedo declarar la victoria, soy el milagro que vino no nada más con propósito para mis padres, sino también para mí. Quizás en ocasiones nos encontramos en situaciones difíciles de las cuales quisiéramos obtener una respuesta, pero quiero que sepas hoy que en el tiempo de caos no hay claridad. Por experiencia puedo decirte que hasta que nosotros encontremos la paz que nuestro Señor Jesucristo ofrece, no vamos a poder entender el propósito y aun recibir una respuesta. Espero que mi testimonio te sirva como una esperanza de la cual tu puedes reflejarte, y ver la luz de la vida en medio de la oscuridad de una tribulación. Romanos 8:28
Que hermoso es poder respirar a cada segundo, e’ inhalar el soplo que llena mi ser de esperanza. Mi boca da testimonio de la fidelidad y amor de nuestro Dios. Y por medio de esta experiencia que marcó mi vida para siempre, pude ver con claridad cómo fui especialmente escogida para un proceso con un propósito de amor. Salmos 145:1-3


